CARPA tras el editorial de su Pte. Ing. Mario Hernan Gonzalez manifesto la dificil situacion del sector productivo
NOS PIDEN COMPETIR, PERO NO NOS DAN CONDICIONES PARA HACERLO
Altos impuestos, costos logísticos, caída del consumo y financiamiento a tasas incompatibles con la producción ponen a las economías regionales frente a una situación cada vez más difícil de sostener.
Las economías regionales atraviesan uno de los escenarios más complejos de los últimos años. La vitivinicultura es una clara expresión de esta realidad, pero no es la única: muchas actividades productivas del interior argentino enfrentan enormes dificultades para sostener la producción, comercializar, invertir y, fundamentalmente, mantener las fuentes de trabajo.
Quienes producimos lejos de los grandes centros urbanos convivimos desde hace años con altos costos logísticos, una elevada carga impositiva, falta de financiamiento productivo y profundas asimetrías competitivas respecto de otros países productores.
A esto se suma un mercado interno debilitado. La pérdida del poder adquisitivo, la caída del consumo y un menor nivel de actividad económica reducen cada vez más el circulante y afectan especialmente a productos como el vino.
Pero existe además una contradicción que debemos señalar con claridad: permanentemente se nos pide ser más eficientes, bajar costos, incorporar tecnología, invertir y ganar competitividad, mientras se pretende que financiemos nuestra producción con tasas que superan el 25% o 30% anual en los mejores casos…y más del 60 % en gran parte de los financiamientos a los cuales podemos acceder.
Así es imposible competir.
Las economías regionales necesitan capital de trabajo durante meses antes de poder comercializar su producción. Necesitan financiar labores culturales, cosecha, elaboración, almacenamiento, insumos, tecnología y maquinaria. No se puede pensar en desarrollo productivo si el crédito tiene un costo que termina absorbiendo buena parte de la rentabilidad (cuando la hay) de la actividad.
El financiamiento productivo no puede ser tratado de la misma manera que el crédito destinado al consumo o a actividades de rápida rotación. Nuestros tiempos son los tiempos de la producción: invertimos hoy para cosechar dentro de años.
Mientras tanto, debemos competir internacionalmente con productores y empresas de países que cuentan con mejores condiciones de financiamiento, menores costos logísticos, políticas de promoción de exportaciones y estructuras impositivas diferentes.
Entonces cabe preguntarnos: ¿cómo se pretende que seamos competitivos en el mundo si partimos desde condiciones tan desiguales?
En Argentina, lamentablemente, trabajar, invertir, producir y hacer las cosas bien muchas veces ya no alcanza. Podemos mejorar nuestra eficiencia, incorporar tecnología, cuidar la calidad y buscar nuevos mercados, pero existen problemas estructurales que exceden cualquier esfuerzo individual de productores y empresas.
Y cuando una economía regional pierde competitividad, no pierde solamente el productor o la empresa. Pierden los trabajadores, los proveedores, los transportistas, los comercios y cada una de las comunidades que viven alrededor de esa actividad.
La vitivinicultura, como tantas otras economías regionales, genera empleo intensivo, inversión y arraigo territorial. Detrás de cada hectárea cultivada hay trabajo, familias y personas que eligieron producir y permanecer en el interior del país.
Por eso necesitamos una mirada diferente por parte de las autoridades nacionales. Las economías regionales no están pidiendo privilegios. Estamos pidiendo condiciones razonables para producir.
Necesitamos una reducción efectiva de la presión impositiva, financiamiento productivo con tasas compatibles con la rentabilidad y los ciclos de nuestras actividades, menores costos logísticos, herramientas que permitan recuperar mercados externos y políticas que contemplen las enormes distancias que nos separan de los principales centros de consumo y de los puertos.
Porque no puede exigirse competitividad sin generar condiciones para competir.
Queremos seguir trabajando. Queremos seguir invirtiendo. Queremos seguir generando empleo y produciendo desde el interior argentino.
Pero necesitamos medidas concretas y urgentes.
Porque detrás de cada economía regional que se debilita no solamente hay una empresa o un productor que pierde: hay trabajadores, familias, pueblos y regiones enteras que pierden oportunidades de futuro.
Y necesitamos actuar ahora, antes de que recuperar lo perdido sea mucho más difícil y mucho más costoso para todos.
Ing. Agr. Mario Hernan Gonzalez
Presidente CARPA







