Un viaje hacia la raíz de Chilecito, donde el territorio deviene en rito, en su gente, en la arcilla colorada, en hierros oxidados y la mirada de sus artistas.
La exhibición despliega su universo abstracto a través de estaciones entre el instante y la eternidad. El espacio se habita desde la vibración invisible de las fiestas populares, la simbología del Tinkunaco y el estallido liberador de la Chaya comparecen aquí como la comunión del encuentro, el rezo colectivo y el polvo de harina.
La imagen se detiene ante el fantasma monumental del Cablecarril. Aquella colosal promesa de modernidad que una vez desafió la gravedad, hoy en hierros oxidados; esqueletos metálicos suspendidos en la inmensidad que ya no transportan mineral, sino tiempo. En su herrumbre y en su silencio, esas estructuras se vuelven materia poética.
El lienzo y la arcilla se funden en el origen material del valle. Mientras la pintura disuelve los cerros del Famatina en densidades cromáticas, los objetos de cerámica ,moldeados con la arcilla nativa y el agua de la zona, traen a la sala la huella mineral pura. Son fragmentos de la misma tierra riojana que, al ser cocida, se vuelve vasija, memoria táctil y herencia viva.
Telas e hilos que por medio del arte textil se hacen presentes en objetos únicos y a la vez simbólicos.
La lente fotográfica actúa como un ojo despojado de prisa, una mirada artística que atrapa la poesía del instante.
A través de este recorrido, la muestra invita a habitar el cruce entre el documento histórico y la evocación lírica, transformando el espacio expositivo en un territorio de preservación activa del patrimonio cultural de Chilecito.
Exponen:
Yancay, cerámica ancestral
Pintura: Mirta Arias, Gaston Godoy, Adrian Viñas
Fotografía: Isabel Cáceres y Franca Galíndez
Iglesia Inmaculada Concepción de Malligasta (vestimenta y objetos)
Hasta 3 de agosto.
De lunes a viernes de 9 a 12 y de 15:30 a 19 hs.
Sábado y domingo de 9 a 12:30 y de 17 a 20:30 hrs.
Visitas guiadas lunes a viernes de 15:30 a 18 hs.







