El semáforo, publicado por Coninagro desde hace más de ocho años, evalúa 19 economías regionales mediante tres dimensiones: negocio (precios y costos), productivo (área, stock y volumen) y mercado (exportaciones, importaciones y consumo interno). Esta metodología permite detectar situaciones de crisis, estancamiento y recuperación, así como la marcada heterogeneidad entre los distintos rubros agroindustriales del país.
Sectores en rojo: crisis persistente y rentabilidad deteriorada
La situación más comprometida se presenta en nueve rubros: yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas, algodón, maní, leche y mandioca. Según CONINAGRO, “en la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos”. Esto provoca una fuerte caída de la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.
En yerba mate, el precio al productor experimentó una caída real del 23%, acompañado de una baja en la producción y un consumo interno estable. En el caso de vino y mosto, la superficie dedicada cayó 2% y los precios al productor disminuyeron 22% en términos interanuales. Para el sector lechero, la producción aumentó 6%, pero el precio solo subió 8% respecto del año anterior, lejos de la inflación del 32,6%, lo que acentúa el desequilibrio. En otros sectores, como algodón, la producción registró una caída del 15% y los precios aumentaron apenas 23% —por debajo de la inflación—, mientras que la mandioca, pese al aumento nominal en los precios, tuvo una caída real del 40%.
Sectores en amarillo: recuperación dispar y señales mixtas
Seis segmentos quedaron en la franja “amarilla”, mostrando señales ambiguas y dificultades para consolidar mejoras. El reporte resume: “estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados”. Entre los casos destacados figuran los complejos forestal, manisero, lechero, tabacalero, citrícola, peras y manzanas, aves y porcinos. Por ejemplo, en el sector forestal, los precios aumentaron apenas 7% interanual, por debajo de la inflación, y las exportaciones retrocedieron 9%, mientras que las importaciones subieron 7%. Tabaco y cítricos tuvieron repuntes de precios superiores a la inflación, pero ambos sufrieron caídas en exportaciones y una producción variable. En el caso de porcinos, la carne registró una suba del 24% en el precio al productor y la producción subió 6%, pero las importaciones sumaron USD 161 millones, un 55% más que el año anterior. Las peras y manzanas fueron otro caso relevante: el precio interanual creció 55%, por encima de la inflación, con exportaciones en alza y un aumento del 55% en importaciones.
Sectores en verde: mejor desempeño y desafíos latentes
Solo cuatro actividades se mantuvieron en zona verde: bovinos, ovinos, granos y miel. Según Coninagro, “en todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, aunque con alerta en el caso de granos por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil”. En el complejo bovino, el valor al productor aumentó 80% interanual y la producción llegó a 3,1 millones de toneladas, con exportaciones en crecimiento. Los granos registraron una suba de precios del 37% y una producción proyectada de 152,1 millones de toneladas, pero los insumos más caros amenazan la competitividad. El sector miel destacó por una suba del precio al productor del 52% y un incremento del 32% en exportaciones sin importaciones relevantes. Los ovinos lograron rentabilidad estable y mayores precios, aunque el stock nacional tuvo una baja del 4%.






